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domingo, 27 de octubre de 2013

El papel de litio en la plasticidad neural y sus implicaciones para los trastornos del estado de ánimo.

25/oct/2013 Acta Psychiatr Scand. 2013 Nov;128(5):347–361.

(Lithium's role in neural plasticity and its implications for mood disorders.)
Autor-es: J. D. Gray; B. S. McEwen.


Resumen

Objetivo. El litio (Li) es a menudo un tratamiento eficaz para los trastornos del estado de ánimo, especialmente el trastorno bipolar (BPD), y puede mitigar los efectos del estrés en el cerebro mediante la modulación de varias vías para facilitar la plasticidad neural. Esta revisión pretende resumir lo que se sabe sobre los mecanismos moleculares que subyacen a las acciones del Li en el cerebro en respuesta al estrés, en particular, cómo el Li es capaz de facilitar la plasticidad a través de la regulación del sistema glutamato y los componentes del citoesqueleto.

Método. Los autores realizaron una búsqueda exhaustiva de la literatura publicada utilizando varios términos de búsqueda, incluyendo Li, plasticidad y estrés. Los artículos relevantes fueron recuperados y sus bibliografías consultadas para ampliar el número de artículos revisados. Los artículos más relevantes, tanto de la literatura clínica y preclínica se examinaron en detalle.

Resultados. El estrés crónico resulta en la remodelación morfológica y funcional en regiones específicas del cerebro donde las diferencias estructurales han sido asociadas con los trastornos del estado de ánimo, tales como BPD. El Li se ha demostrado para bloquear los cambios inducidos por el estrés y facilitar la plasticidad neural. La aparición de los trastornos del estado de ánimo puede reflejar la incapacidad del cerebro para responder adecuadamente después de estrés, donde los cambios en ciertas regiones pueden llegar a ser "bloqueados en" cuando se pierde plasticidad. El Li puede mejorar la plasticidad a través de varios mecanismos moleculares, que se han caracterizado en modelos animales. Además, el creciente número de estudios de imágenes clínicas ha demostrado que estos mecanismos pueden estar funcionando en el cerebro humano.

Conclusión. Este trabajo apoya la hipótesis de que el Li es capaz de mejorar los síntomas clínicos, facilitando la plasticidad neuronal y de ese modo ayuda a 'desbloquear' el cerebro a partir de su estado de mala adaptación en pacientes con trastornos del estado de ánimo.
 

viernes, 9 de marzo de 2012

Asenapina como tratamiento adyuvante para la manía aguda asociada al trastorno bipolar: Resultados de un estudio básico de 12 semanas y extensión de 40 semanas.

Psiquiatria.com - Asenapina como tratamiento adyuvante para la manía aguda asociada al trastorno bipolar: Resultados de un estudio básico de 12 semanas y extensión de 40 semanas.

Resumen

En un estudio de 12 semanas, aleatorio, controlado con placebo que evalúa la eficacia y la seguridad de la asenapina adyuvante, pacientes con trastorno bipolar I que experimentan episodios maníacos o mixtos a pesar del pretratamiento con litio o con monoterapia de valproato fueron tratados con dosis flexibles, dos veces al día con asenapina 5 o 10 mg (n = 158) o placebo (n = 166). La variable principal de eficacia fue el cambio desde la línea base en la puntuación total de la Escala de Mania de Young (YMRS) a la semana 3. Los resultados secundarios incluyeron la respuesta YMRS y la remisión y la Impresión Clínica Global para el Trastorno Bipolar y los cambios en la puntuación de la Escala de Depresión Montgomery-Asberg.

Los pacientes que completaron el estudio principal fueron elegibles para una extensión doble ciego de 40 semanas que evalúa la seguridad y la tolerabilidad. La asenapina adyuvante mejoró significativamente la manía frente al placebo en la semana 3 (objetivo principal) y semanas 2 a 12. Las tasas de respuesta YMRS fueron similares en la semana 3, pero significativamente mejor con la asenapina en la semana 12. Las tasas de remisión YMRS y los cambios desde la línea base de la Impresión Clínica Global para el Trastorno Bipolar para la manía y la enfermedad general fue significativamente mejor con la asenapina en las semanas 3 y 12. No se observaron otras diferencias estadísticamente significativas en los resultados secundarios.

Sólo un pequeño número de pacientes que entraron en la extensión, llegaron a conclusiones estadísticas firmes sobre eficacia. Se reportaron eventos adversos emergentes de tratamiento en un 5% o más de los pacientes con asenapina y el doble de incidencia de placebo fueron los síntomas de sedación, somnolencia, depresión, hipoestesia oral, y aumento de peso en el estudio básico de 12 semanas. La asenapina adyuvante al litio o valproato fue más eficaz que la monoterapia de estabilizador del estado de ánimo en el estudio básico y fue bien tolerado durante un máximo de 52 semanas.

Para acceder al texto completo consulte las características de suscripción de la fuente original: journals.lww.com/psychopharmacology/pages/default.aspx

domingo, 4 de marzo de 2012

Intervención grupal del trastorno bipolar

Partiendo de la enseñanza y del material en este campo por parte del Dr. D. Manuel González de Chávez y su equipo y con el apoyo incondicional de la Dra. Dña. Ana Esther Sánchez Gutierrez( Jefe de Servicio de Psiquiatría Área VII Salud Mental) se constituyen grupos psicoterapéuticos para aquellas personas aquejadas de dicha enfermedad. Estos grupos forman una parte importante en el tratamiento garantizando la adherencia, el conocimiento y afrontamiento de la enfermedad en su conjunto, identificación de problemas claves, intervención y prevención de recaídas y el apoyo tanto de los compañeros que se encuentran en situaciones similares y de los profesionales implicados. Para organizar estos grupos, se pidió a los terapeutas del CSM de Área que elaboraran una lista de aquellos pacientes que pudieran incluirse en el grupo con unos criterios determinados (diagnóstico, mínima capacidad de insight y un adecuado nivel intelectivo). Posteriormente se tiene una entrevista con el paciente proponiéndole la actividad resaltando la voluntariedad del mismo. Tras ello, se inicia el grupo de una hora aproximadamente de duración a la semana donde se persigue conseguir los objetivos expuestos anteriormente.

Psiquiatria.com - Intervención grupal del trastorno bipolar en el área VII de Salud Mental del Principado de Asturias.

jueves, 1 de marzo de 2012

Consumo de drogas, cognición y funcionalidad en pacientes con primer episodio maniaco: 1 año de seguimiento.

Psiquiatria.com - Consumo de drogas, cognición y funcionalidad en pacientes con primer episodio maniaco: 1 año de seguimiento.

Resumen

Objetivos: 1.- Comparar el funcionamiento cognitivo entre pacientes con un primer episodio maniaco y controles sanos. 2.- Explorar el consumo de drogas en el momento basal en estos pacientes y su relación con la funcionalidad después de 1 año de seguimiento.

Método: Estudio prospectivo longitudinal de casos y controles. Incluimos 42 pacientes con un primer episodio maniaco, con un seguimiento de un año de duración. También incluimos 42 controles sanos pareados por edad, sexo y nivel socioeconómico. A ambos grupos se les administro una batería neuropsicologica. Al cumplir un año desde el primer episodio maniaco, evaluamos tanto el consumo de drogas como la funcionalidad en los pacientes mediante la escala FAST.

Resultados: Los controles sanos tenían un funcionamiento cognitivo significativamente mejor que los pacientes en los test que miden velocidad de proceso, velocidad de trabajo, memoria de trabajo, función ejecutiva y memoria. Un 36,9% de pacientes tomaban drogas en el momento del ingreso. Mediante un modelo de regresión lineal encontramos relación entre este consumo de drogas en el momento basal y una peor funcionalidad de los pacientes al año de seguimiento (B=-13.8925, p= 0.029).

Conclusiones: Los pacientes con un primer episodio maniaco mostraron un peor funcionamiento cognitivo que los controles sanos pareados por edad, sexo y nivel socioeconómico. El consumo de drogas de estos pacientes en el momento basal estaba significativamente relacionado con una peor funcionalidad al año de sufrir el primer episodio maniaco.

viernes, 17 de febrero de 2012

El 40% de los pacientes con trastorno bipolar son diagnosticados de forma incorrecta como depresivos

Autor: Francisco Acedo
Fuente: Diario Siglo XXI.com

Esta enfermedad afecta a unas 950.000 personas en España

El trastorno bipolar (TB) es una enfermedad mental grave, episódica, crónica y recurrente caracterizada por el mal funcionamiento de los mecanismos que regulan el estado de ánimo, llevando al paciente a sufrir episodios maníacos, depresivos o mixtos. Se estima que en España la enfermedad afecta a unas 950.000 personas, considerando las distintas manifestaciones de la patología.

“Se calcula que hay unos 450.000 españoles con trastorno bipolar de tipo I y cerca de 500.000 con trastorno bipolar de tipo II. Su diagnóstico ha aumentado mucho en los últimos años, fundamentalmente porque se conoce mejor, pero es posible que también haya aumentado algo su prevalencia absoluta”, afirma el Dr. Eduard Vieta, Jefe de Servicio de Psiquiatría y director de la Unidad de Trastorno Bipolar del Instituto de Neurociencia del Hospital Clinic de Barcelona.

Sin embargo, todavía hoy sigue estando infradiagnosticada en España y se confunde a menudo con otras patologías. En el 40% de los casos el paciente recibe un diagnóstico de depresión, que tiene como consecuencia “un tratamiento inapropiado, con sus efectos adversos, y la demora en la implementación de las medidas psicofarmacológicas y psicoterapéuticas pertinentes, lo que comporta un peor pronóstico y notables complicaciones psicosociales”, como explica el Dr. Eduard Vieta.

Pero, ¿a qué se debe esta dificultad en el diagnóstico? Según el Dr. José Manuel Montes, Jefe de Sección de Psiquiatría del Hospital del Sureste de Madrid, “el principal motivo de consulta por parte del paciente suele ser la clínica depresiva, la más frecuente y la que le supone un mayor sufrimiento, lo que puede llevar a un diagnóstico de depresión unipolar”. En opinión del Dr. Vieta, también juega un papel importante el hecho de que “esta enfermedad es una gran desconocida entre la población general, los médicos de atención primaria e, incluso, entre algunos psiquiatras y psicólogos”.

Si bien la enfermedad no es siempre discapacitante, cuando el diagnóstico se realiza tarde y mal comporta un peor pronóstico y graves consecuencias psicosociales. En este sentido, como ha puesto de manifiesto el Dr. Vieta en rueda de prensa organizada por Lundbeck, “en un estudio europeo que coordinamos desde Barcelona, sólo el 11% de los pacientes refería que la enfermedad no había tenido ningún impacto en su trayectoria profesional. La manía es socialmente destructiva, y la depresión aísla de los demás y disminuye mucho el rendimiento laboral. Más del 25% de los pacientes tienen una invalidez para el desarrollo de cualquier tipo de trabajo”.

Conocimento y formación, claves para el abordaje de la enfermedad


Pero la depresión no es la única entidad con la que suele confundirse el trastorno bipolar. Tal y como explican ambos especialistas, “otras manifestaciones del trastorno bipolar también pueden confundirse con esquizofrenia, trastornos de la personalidad, trastornos de la conducta, o incluso recibir atención por problemas relacionados con drogas o alcohol”.

Uno de los principales objetivos para el correcto manejo de estos pacientes pasa por reducir el retraso diagnóstico. El doctor Vieta considera clave “facilitar el acceso de niños y adolescentes a centros de salud comunitaria infanto-juvenil donde puedan ser visitados por un especialista en psiquiatría infantil bien preparado, ya que gran parte del retraso diagnóstico se produce en etapas tempranas”. El Dr. Montes, por su parte, cree fundamental “concienciar tanto a los médicos de atención primaria como a la opinión pública de la existencia del trastorno bipolar, de sus características más relevantes y, sobre todo, de la posibilidad de que detrás de una depresión puede existir un trastorno bipolar”.

En este sentido, el doctor Vieta aboga por “promover más actividades de carácter formativo en atención primaria y entre los profesionales sanitarios que están en contacto con estos pacientes, hay que introducir el uso de instrumentos de cribaje, y establecer indicadores de calidad respecto al diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad en los centros públicos de salud mental”.

Llevar a cabo una vida normal, principal objetivo terapéutico


El correcto diagnóstico en el menor tiempo posible abre la puerta al tratamiento adecuado, ahorrando sufrimiento al paciente, con el objetivo puesto en que pueda llevar a cabo una vida normal, lo que se logra en la gran mayoría de los casos.

“El tratamiento del trastorno bipolar debe ser integral, ofreciendo al paciente el mejor de los tratamientos posibles, lo que implica el adecuado tratamiento farmacológico, junto con lo que ha venido a denominarse psicoeducación, que incluye la adquisición de conocimientos por parte del paciente de su enfermedad, sus tratamientos y todas las medidas higiénicas que puede realizar para mejorar su evolución, como evitar las drogas, dormir un número de horas suficientes diarias, detectar los primeros síntomas de recaída, etc.”, explica el Dr. Montes.

En opinión del Dr. Vieta, “somos muy contundentes a la hora de tratar la enfermedad, pero por espacios demasiado cortos de tiempo. Nos iría bien mayor formación y mayor sutileza y continuidad en el manejo de los fármacos. También sufrimos dificultades para integrar los tratamientos psicológicos con lo farmacológicos y problemas derivados de tener dos redes disociadas, una para salud mental y otra para adicciones, cuando muchos pacientes presentan patología dual”.

Asenapina, una nueva opción terapéutica para el trastorno bipolar I

Entre los fármacos empleados para tratar el trastorno bipolar se encuentran los estabilizadores del ánimo como el litio y algunos anticonvulsivantes, y los antipsicóticos. Recientemente, Lundbeck ha lanzado al mercado español asenapina, el primer y único antipsicótico sublingual con la indicación para el trastorno bipolar I en adultos. Los ensayos clínicos realizados ponen de manifiesto su eficacia y rapidez de acción.

Para el Dr. Vieta, “asenapina es un antipsicótico y antimaníaco de perfil multirreceptorial con una eficacia demostrada en la fase maníaca con un perfil de tolerabilidad muy equilibrado. Su administración sublingual y su rapidez de acción son aspectos diferenciales”. En opinión del Dr. Montes, “se trata de un fármaco eficaz en el control de los síntomas de la polaridad maniaca, con un perfil de tolerabilidad muy bueno y mínimo riesgo de inducción de síntomas depresivos, que es la piedra angular sobre la que debe asentarse el tratamiento, evitar la fluctuación y viraje hacia los síntomas depresivos”.

El 40% de los pacientes con trastorno bipolar son diagnosticados de forma incorrecta como depresivos

jueves, 5 de enero de 2012

Historia de los trastornos afectivos.

Resumen:
El grupo de los denominados “trastornos afectivos” surge de la convergencia, ocurrida al inicio del siglo XX, de ciertos términos (afecto y sus derivados), conceptos (nociones teóricas sobre las experiencias relacionadas con el estado de ánimo) y conductas (cambios observables en el discurso y la acción). La propia palabra afectivo tiene una dilatada e ilustre historia, y forma parte de una “panoplia” de vocablos como emoción, pasión, sentimiento, ánimo, afecto, distimia, ciclotimia o disforia, que denominan experiencias subjetivas superpuestas con etimología y origen diferentes. Por una serie de razones históricas e ideológicas, la semiología de la afectividad no alcanzó el mismo desarrollo que las funciones intelectuales. A lo largo del siglo, las nociones predecimonónicas de manía y de melancolía se transformaron en los nuevos conceptos de manía y depresión y se asociaron en los estados combinados (locura alternante, circular, periódica, doble forma). Este proceso culminó con la integración de todos los estados afectivos en la locura maniaco-depresiva de Kraepelin. Finalmente, este concepto extenso se fue fragmentando por los trabajos, entre otros, de Wernicke, Kleist, Leonhard, y culminó en la propuesta de Angst y Perris de separar la depresión unipolar del trastorno bipolar, aceptada desde 1980 por el DSM-III.

Acceso gratuito al texto completo.

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