La depresión o la ansiedad están ligadas al insomnio en un 70 por ciento de los casos, según han señalado los expertos de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP), que establecen el porcentaje de población con problemas para dormir entre un 6 por ciento y un 8 por ciento.
No obstante, este dato se obtiene si se siguen los criterios diagnósticos, "en los que se incluye la presencia de síntomas durante el día como fatiga o irritabilidad". Por el contrario, si se obvian, la estimación es que hasta un 25 por ciento de los españoles padece insomnio.
Los expertos se han pronunciado así durante el VI Congreso Nacional de la Asociación Española de Psiquiatría Privada. Allí, la psiquiatra del Hospital Universitario Son Espases de Palma de Mallorca, Francesca Cañellas Dols, ha informado de que el grupo de población en el que la incidencia de insomnio es mayor es en el de las mujeres y, especialmente, en las de edad avanzada.
No obstante, ha apostillado, si bien el sueño se deteriora con la edad, en el sentido de que se fragmenta y se hace más ligero, y la edad es un factor de riesgo para presentar insomnio, éste no es un trastorno que aparezca por el hecho de ser mayor, sino que "normalmente" es secundario a otra enfermedad, sobre todo a la depresión, o a la polimedicación por otras patologías.
"El mejor tratamiento en el primero de los casos es tratar la causa o trastorno que provoca el insomnio. En el caso de insomnios primarios, lo primero es enseñar a los pacientes a adoptar una serie de hábitos que ayudarán a combatir el problema como, por ejemplo, llevar unos horarios de sueño regulares, no intentar dormir durante el día, no tomar estimulantes, realizar ejercicio físico de forma regular y nunca justo antes de acostarse, realizar algún ejercicio de relajación por la noche, no ingerir bebidas alcohólicas, sobre todo por la noche, y no ver la televisión en la cama antes de dormir", ha aconsejado.
De hecho, el manejo del insomnio como un síndrome por sí mismo y no como un síntoma está provocando que la Psiquiatría preste especial atención a su tratamiento, dirigido a mejorar la calidad de vida de los pacientes y a evitar que se agraven otras enfermedades mentales presentes.
Psiquiatria.com - La depresión o la ansiedad, ligadas al insomnio en un 70% de casos.
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sábado, 18 de mayo de 2013
miércoles, 13 de febrero de 2013
¿Es cierto que fumar relaja?
Se ha comprobado en una investigación reciente que los fumadores que consiguen dejar el hábito de fumar se sienten menos ansiosos a partir de entonces, a pesar de que generalmente se cree que fumar alivia el estrés y que abandonar el tabaco hace sentir a la gente más nerviosa aún después de superada la etapa del síndrome de abstinencia.
Los autores del estudio, de diversas universidades, incluyendo las de Cambridge, Oxford, Southampton, y el King's College de Londres, todas éstas en el Reino Unido, han llegado a la conclusión de que la muy extendida creencia de que fumar alivia el estrés, es casi con toda certeza falsa. La sensación de alivio y relajación que experimentan los fumadores con un nuevo cigarrillo se debe tan sólo a que fumar calma su síndrome de abstinencia.
E incluso el equipo de investigación cree que fumar probablemente provoca ansiedad, aunque este efecto suela pasar desapercibido debido al efecto de alivio del síndrome de abstinencia.
En el estudio se hizo un seguimiento a 491 fumadores que asistían a clínicas para dejar de fumar del Servicio Nacional Británico de Salud (NHS) en Inglaterra.
De la muestra de población, el 21,6 por ciento (106 personas) tenían algún problema de salud mental diagnosticado, principalmente trastornos del estado de ánimo y ansiedad.
A todos los participantes se les evaluó sus niveles de ansiedad al comienzo de la investigación.
Seis meses después del inicio de la investigación, 68 de los fumadores (un 14 por ciento) habían logrado abandonar el tabaco. Los investigadores encontraron una diferencia significativa en el grado de ansiedad entre quienes habían dejado de fumar con éxito y aquellos que habían recaído en el hábito.
Todos aquellos que consiguieron dejar de fumar mostraron una disminución en la ansiedad, sobre todo quienes fumaban más por necesidad que por placer.
Entre los fumadores que recayeron en el hábito, los que fumaban por placer no mostraron cambios en la ansiedad, pero los que fumaban por necesidad mostraron un aumento.
Todo apunta, por tanto, a que dejar de fumar reduce la ansiedad y, según valora el Dr. Matthew Hankins, de la Universidad de Southampton y miembro del equipo de investigación, el efecto es probablemente mayor en los que tienen algún trastorno psiquiátrico y en quienes fuman para lidiar con el estrés.
http://bjp.rcpsych.org/content/202/1/62
Fuente: NCYT
Los autores del estudio, de diversas universidades, incluyendo las de Cambridge, Oxford, Southampton, y el King's College de Londres, todas éstas en el Reino Unido, han llegado a la conclusión de que la muy extendida creencia de que fumar alivia el estrés, es casi con toda certeza falsa. La sensación de alivio y relajación que experimentan los fumadores con un nuevo cigarrillo se debe tan sólo a que fumar calma su síndrome de abstinencia.
E incluso el equipo de investigación cree que fumar probablemente provoca ansiedad, aunque este efecto suela pasar desapercibido debido al efecto de alivio del síndrome de abstinencia.
En el estudio se hizo un seguimiento a 491 fumadores que asistían a clínicas para dejar de fumar del Servicio Nacional Británico de Salud (NHS) en Inglaterra.
De la muestra de población, el 21,6 por ciento (106 personas) tenían algún problema de salud mental diagnosticado, principalmente trastornos del estado de ánimo y ansiedad.
A todos los participantes se les evaluó sus niveles de ansiedad al comienzo de la investigación.
Seis meses después del inicio de la investigación, 68 de los fumadores (un 14 por ciento) habían logrado abandonar el tabaco. Los investigadores encontraron una diferencia significativa en el grado de ansiedad entre quienes habían dejado de fumar con éxito y aquellos que habían recaído en el hábito.
Todos aquellos que consiguieron dejar de fumar mostraron una disminución en la ansiedad, sobre todo quienes fumaban más por necesidad que por placer.
Entre los fumadores que recayeron en el hábito, los que fumaban por placer no mostraron cambios en la ansiedad, pero los que fumaban por necesidad mostraron un aumento.
Todo apunta, por tanto, a que dejar de fumar reduce la ansiedad y, según valora el Dr. Matthew Hankins, de la Universidad de Southampton y miembro del equipo de investigación, el efecto es probablemente mayor en los que tienen algún trastorno psiquiátrico y en quienes fuman para lidiar con el estrés.
http://bjp.rcpsych.org/content/202/1/62
Fuente: NCYT
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